Con lo que se ha escrito sobre el manejo de crisis en el quehacer cotidiano de las empresas podrían llenarse varias piscinas con tinta. Pero los ejercicios téoricos son una cosa y las dificultades que plantea imprevistamente la realidad son otra bien distinta. Todo gerente que se ha visto inmerso en un proceso de este tipo, sabe muy bien lo que significa la irrupción de una crisis.
Por Miguel Angel Diez
Más allá del plan especial que se desempolva de apuro, y de las instrucciones escritas que se distribuyen, importa la percepción, la actitud y la decisión del líder de la empresa. Sea él o no, el principal comunicador, el vocero de la compañía.
Abundan los casos para demostrarlo. En la década de los 70, primera crisis petrolera mundial, una empresa refinadora fue acusada de demorar los barcos que llegaban a Estados Unidos con el crudo, para esperar que con la demora aumentara más el precio. De nada sirvió que los guardacostas declararan que no había tanqueros anclados fuera de los puertos. El rumor revivía cada día de manera distinta. Al final, el vicepresidente de Relaciones Públicas de la firma –nunca se supo si con pleno apoyo de la cúpula de la empresa– convocó a una conferencia de prensa para “revelar toda la verdad” sobre el tema. Docenas de periodistas llegaron a la cita y fueron embarcados en helicópteros que se dedicaron a sobrevolar todos los puertos atlánticos, necesario destino de los supuestos tanqueros. Ningún periodista vio nada, y ese día el rumor fue enterrado definitivamente.
En los 80, en Inglaterra, el agua mineral Perrier debió admitir que en algunas botellas se habían detectado vestigios del detergente con que se las lavaba. El agua, como la leche, son sinónimos de pureza y nada debe contaminarlas. La empresa tuvo reflejos fulminantes: ordenó –en un operativo logístico memorable– el retiro de todas las existencias en las góndolas de los supermercados (con amplia cobertura televisiva). Todas esas botellas fueron colocadas en una explanada, y a la vista de los periodistas –y en especial de sus cámaras– fueron trituradas por motoniveladoras que no pararon hasta obtener puré de vidrio. Es decir, no retiraron las botellas para vaciarlas, limpiarlas bien y cargarlas otra vez. Por varias semanas –mientras se fabricaban nuevas botellas– no se consiguió agua de la marca, lo que provocó pérdidas por ausencia de ventas. Pero cuando las nuevas partidas volvieron a los supermercados, nadie hablaba ya de la inoportuna contaminación.
Hace pocos días, hubo un caso reciente –aunque de menores proporciones– en nuestro país. Una partida de leche en sachet de La Serenísima tenía vestigios del agua oxigenada con que se esterilizan los envases. Normalmente, esa presencia se evapora con la aplicación de calor. Unos segundos que falló el secador de la línea de carga, produjo un lote con algunas anomalías. Sus efectos podrían haber pasado desapercibidos, ya que salvo algún levísimo cambio de color y sabor, nada era demasiado perceptible. Pero el fuerte liderazgo de Pascual Mastellone tomó el timón y ordenó el retiro de toda esa partida y la publicación de lo sucedido en medios de comunicación.
Pocos días antes, había ocurrido en el mundo y aquí también, el caso de Mattel, el fabricante de juguetes que debió retirar 21 millones de unidades por riesgo para los niños que jugaran con esos productos. Un poco después se supo que tres millones de juguetes tenían pintura con exceso de plomo, y nociva por tanto, aplicada en fábricas chinas. La estrategia inicial de Mattel fue adjudicar total responsabilidad a las factorías chinas (en principio, un buen chivo expiatorio). Pero cuando quedó en claro que los otros 18 millones de juguetes recogidos lo fueron por problemas de diseño imputables a la marca, las cosas cambiaron. Mattel debió pedir una humillante disculpa ante el Gobierno chino, quien se ocupó de que el acto tuviera tanta cobertura global como las primeras declaraciones de Mattel. Ahora se verá el próximo paso de la firma juguetera ya que su capacidad para superar la crisis está todavía pendiente de ulteriores desarrollos.
Las crisis, por lo general, suelen ser imprevistas (aunque a veces no se leyeron a tiempo las señales). Nunca la gestión empresarial es puesta a prueba con más crudeza que en una situación de crisis, porque –ante objetivos inmediatos– lo que se decida hacer y dejar de hacer tendrá resultados también inmediatos pero con consecuencias de largo alcance. Pero además, la crisis debe morir, debe desaparecer en forma perentoria. Cuanto más se arrastra, más erosiona una marca.
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martes, 6 de noviembre de 2007
martes, 23 de octubre de 2007
R.S.E. Un auge que busca crecer
Cada vez más directivos de compañías se comprometen con lo social y esto los impulsa a generar estrategias de RSE más profundas e integrales en sus respectivas empresas
El auge de la responsabilidad social empresaria (RSE) que se está viviendo en nuestro país, y que muchos tildan de moda pasajera, enfrenta un desafío: involucrar a los dirigentes de las empresas para que las estrategias que se ponen en práctica sean integrales y de largo plazo.
Datos esperanzadores muestran que el 37% de los líderes de compañías se compromete en forma personal con alguna entidad no gubernamental, el 34% contribuye con tiempo o dinero en alguna iniciativa y el 23% toma conciencia de problemáticas sociales. Esta tendencia refleja un camino hacia la inclusión de una estrategia de RSE a nivel compañía, donde se multiplique la participación de todos los ciudadanos en temáticas de necesidad básica.
Los números mencionados se conocieron durante el X Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) Bases para el progreso argentino. ¿Cuál es nuestra responsabilidad como dirigentes?, como resultados de la encuesta sobre Visión País realizada entre 426 socios y empresarios vinculados con la ACDE.
Muestra de esta tendencia es Alan Gegenschatz, presidente y gerente general de TNT Express Argentina, que hace cinco años apoya junto a su esposa a la parroquia de San Francisco Solano, en Bella Vista. También, desde 2000, se desempeña como líder-empresario en la Fundación Avina.
"Siento una gran responsabilidad por llevar adelante la estrategia de RSE de TNT. Tengo también la oportunidad de demostrar que nuestras políticas apuntan a ser responsables en cada uno de los aspectos de nuestra compañía y de nuestro negocio. Todo en TNT apunta a una actitud responsable hacia las personas, el medio ambiente y la sociedad", dice Gegenschatz.
En cuanto a la opinión sobre cuál sería la organización más viable para canalizar una activa participación en aras de lograr acuerdos fundamentales para el progreso, la opinión de los encuestados se inclina por las de la sociedad civil y las entidades empresariales.
Otro ejemplo es el de Federico Seineldin, directivo de Openware: "Presido MoveRSE, movimiento local para la promoción de RSE en Rosario, que es centro de una red de alcance nacional, e integro los comités consultivos de organizaciones como Fundación SES; Nodo Tau, Compañía Social Equidad y Revista Sinergia. Acompaño, además, al proyecto Radio La Colifata desde sus comienzos, por el cual siento un cariño especial, y colaboro con las fundaciones Endeavor, Ashoka y Avina".
Nota publicada en el diario La Nación de la ciudad de Buenos Aires el sábado 20 de octubre de 2007
El auge de la responsabilidad social empresaria (RSE) que se está viviendo en nuestro país, y que muchos tildan de moda pasajera, enfrenta un desafío: involucrar a los dirigentes de las empresas para que las estrategias que se ponen en práctica sean integrales y de largo plazo.
Datos esperanzadores muestran que el 37% de los líderes de compañías se compromete en forma personal con alguna entidad no gubernamental, el 34% contribuye con tiempo o dinero en alguna iniciativa y el 23% toma conciencia de problemáticas sociales. Esta tendencia refleja un camino hacia la inclusión de una estrategia de RSE a nivel compañía, donde se multiplique la participación de todos los ciudadanos en temáticas de necesidad básica.
Los números mencionados se conocieron durante el X Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) Bases para el progreso argentino. ¿Cuál es nuestra responsabilidad como dirigentes?, como resultados de la encuesta sobre Visión País realizada entre 426 socios y empresarios vinculados con la ACDE.
Muestra de esta tendencia es Alan Gegenschatz, presidente y gerente general de TNT Express Argentina, que hace cinco años apoya junto a su esposa a la parroquia de San Francisco Solano, en Bella Vista. También, desde 2000, se desempeña como líder-empresario en la Fundación Avina.
"Siento una gran responsabilidad por llevar adelante la estrategia de RSE de TNT. Tengo también la oportunidad de demostrar que nuestras políticas apuntan a ser responsables en cada uno de los aspectos de nuestra compañía y de nuestro negocio. Todo en TNT apunta a una actitud responsable hacia las personas, el medio ambiente y la sociedad", dice Gegenschatz.
En cuanto a la opinión sobre cuál sería la organización más viable para canalizar una activa participación en aras de lograr acuerdos fundamentales para el progreso, la opinión de los encuestados se inclina por las de la sociedad civil y las entidades empresariales.
Otro ejemplo es el de Federico Seineldin, directivo de Openware: "Presido MoveRSE, movimiento local para la promoción de RSE en Rosario, que es centro de una red de alcance nacional, e integro los comités consultivos de organizaciones como Fundación SES; Nodo Tau, Compañía Social Equidad y Revista Sinergia. Acompaño, además, al proyecto Radio La Colifata desde sus comienzos, por el cual siento un cariño especial, y colaboro con las fundaciones Endeavor, Ashoka y Avina".
Nota publicada en el diario La Nación de la ciudad de Buenos Aires el sábado 20 de octubre de 2007
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Responsabilidad Social Empresaria
miércoles, 29 de agosto de 2007
"Para terminar con la inequidad social hay que reciclar las ganancias"
Reproducción de artículo de ieco.com.ar (Suplemento Económico de Clarín)
Lo dice Howard Richards, profesor de la Universidad de Earlham, Indiana y experto en economía solidaria. Se necesita un pacto social para redistribuir las ganancias de una manera más justa y terminar con las desigualdades, le dijo a iEco.com.ar. "El Estado no puede solo", asegura.
Por María Arce | marce@clarin.com
Howard Richards pasa sus meses entre Estados Unidos y Chile. Habla un español pausado y seguro que supo conseguir tras años de vida y recorridas por Latinoamérica. En el norte dio clases en el Business and Nonprofit Management Program de la Universidad de Earlham, Indiana, con la que está vinculado hace más de 35 años. Ahora, en el sur, se dedica a descansar y escribir libros. Acaba de presentar en Rosario Solidaridad Participación Transparencia, un trabajo que tiene aportes del ex intendente de esa ciudad, Hermes Binner; de Alicia Cabezudo, prestigiosa profesora de la Universidad de Naciones Unidas y de la Universidad Transcend, entre otros 23 autores. A eso vino al país, y a dar una serie de conferencias sobre la economía solidaria, un tema en el que es un experto a nivel mundial.
"Es una filosofía, una manera de definir la economía como un conjunto de instituciones que en la sociedad se da para atender a sus necesidades. Es una definición más social, más constructiva, y con más valores que lo que suele aparecer en los libros de ciencias económicas. Toda economía debe ser solidaria, el propósito debe ser que con la sumatoria de distintas instituciones que se desarrollan entre sí se llegue a al equidad, a la inclusión de todos", aclara Richards de entrada.
"La economía solidaria suele identificarse en primer término con los micro-emprendimientos, promovidos en general por las agencias públicas y privadas, pero también con la industria recuperada, las cooperativas de trabajo y con lo que se llama comercio justo: la concientización de los consumidores para que compren a precios justos para que los trabajadores tengan buenos sueldos. También es economía popular, es decir, el taxista que es dueño de su taxi, la pareja que tiene su cybercafe, su lavandería o su propio bar. Es toda economía en la que los trabajadores y los dueños son la misma persona. Es la economía de aquellas personas que tienen que trabajar para vivir y su recurso principal es el trabajo", continúa explicando.
Para Richards, uno de los principales problemas que enfrenta la economía actual es la de dar trabajo a todas las personas para achicar las brechas entre ricos y pobres y -lo más importante- acabar con la inequidad. "Alguien le tiene que dar empleo a todos. De alguna manera toda la gente debe tener su dignidad y lo necesario para vivir. Pero esto va más allá de que la gente tenga pan para comer y para vestirse. Necesitan dignidad y en nuestra cultura esto significa empleo. En otra cultura una persona sin empleo puede llegar a tener dignidad, pero en la nuestra no. La dignidad es una necesidad. Yo siempre digo que donde hay una necesidad hay un derecho y donde hay un derecho hay un deber", señala.
¿Quién tiene el deber de que la gente tenga vida digna y trabajo? "Estamos aprendiendo que es un deber que tenemos que asumir entre todos. Ya nos dimos cuenta que el Estado solo no puede ser la garantía. Hubo un tiempo en el que el Estado como última autoridad, tenía la responsabilidad de organizar la sociedad de modo que todo el mundo tuviese empleo. Incluso hay leyes en casi todos los países industrializados en las que dicen que el Estado se compromete a la política de empleo pleno. Pero la verdad es que en la época de la globalización el Estado no puede solo", resume.
¿La solución? "Tiene que haber un pacto social entre empresarios, Estado, activistas, tiene que ser una sumatoria de esfuerzos. La misma empresa tiene que verse como un buen ciudadano que aporta a la sociedad y no sólo busca el máximo de utilidades para sus accionistas. Y eso no es desconocer el papel social de la ganancia. Porque nadie sabe hacer funcionar una empresa sin contabilidad y nadie sabe hacer contabilidad si no hay un excedente –una ganancia- que la empresa produzca. Pero una vez que ese excedente existe, yo tengo, como accionista, que dedicarme a servir al prójimo y eso no estorba a los objetivos de la empresa. Hay que reciclar las ganancias, distribuirlas de una manera mejor. Esa es la gran solución al problema de Keynes para quien la sociedad de mercado es muy inestable y muy injusta porque hay una falla en la circulación del dinero que se para en algún punto y no permite llegar a la equidad", explica Richards.
Este profesor, especializado también en estudios para la paz, subraya que estamos en una época de consensos y que hay que aprovecharla. "En el siglo pasado el capital ganó y los trabajadores perdieron. Ese fue el saldo del siglo XX, pero hoy en día la gente que ganó se da cuenta que no le conviene esa ecuación porque las diferencias sociales llevan a la delincuencia (sin ser inocente, porque muchos se dedican a la delincuencia porque les gusta, dice). Entonces, no le conviene la pobreza, la violencia ni la contaminación. Hoy todos sabemos que hay que solucionar los grandes problemas sociales y cualquier intento serio por superar estos problemas tiene que ser desde la economía solidaria, desde una alternativa positiva", destaca.
Con este panorama, cada día más desolador, "el gran desafío es lograr una economía de mercado que no genere desigualdad y que incluya a todos". La economía de mercado actual genera desigualdad y excluye a mucha gente: a todos cuya fuente de trabajo nadie quiere comprar. "Como dice (el profesor argentino) José Luis Coraggio, hay que resignificar el mercado, para que el mercado se vuelva una institución útil que adoptamos porque nos sirve y en la medida en que no nos sirva la podamos modificar".
Howard Richards es en sí mismo un ejemplo viviente de lo que predica: "recibo una jubilación que viene de ganancias de empresas norteamericanas y como individuo hago mi presupuesto, para ver cómo puedo reciclar mis ingresos todo lo que pueda, al servicio del prójimo. Hay muchas teorías sobre la ética, pero siempre llegan a dos puntos en común: qué haces con tu dinero y qué haces con tu tiempo. Y yo con mi tiempo y mi dinero estoy tratando de -como recomendaría Ghandi- reciclar las ganancias que me tocan para que sirvan para crear trabajo y dignidad para mis vecinos".
Lo dice Howard Richards, profesor de la Universidad de Earlham, Indiana y experto en economía solidaria. Se necesita un pacto social para redistribuir las ganancias de una manera más justa y terminar con las desigualdades, le dijo a iEco.com.ar. "El Estado no puede solo", asegura.
Por María Arce | marce@clarin.com
Howard Richards pasa sus meses entre Estados Unidos y Chile. Habla un español pausado y seguro que supo conseguir tras años de vida y recorridas por Latinoamérica. En el norte dio clases en el Business and Nonprofit Management Program de la Universidad de Earlham, Indiana, con la que está vinculado hace más de 35 años. Ahora, en el sur, se dedica a descansar y escribir libros. Acaba de presentar en Rosario Solidaridad Participación Transparencia, un trabajo que tiene aportes del ex intendente de esa ciudad, Hermes Binner; de Alicia Cabezudo, prestigiosa profesora de la Universidad de Naciones Unidas y de la Universidad Transcend, entre otros 23 autores. A eso vino al país, y a dar una serie de conferencias sobre la economía solidaria, un tema en el que es un experto a nivel mundial.
"Es una filosofía, una manera de definir la economía como un conjunto de instituciones que en la sociedad se da para atender a sus necesidades. Es una definición más social, más constructiva, y con más valores que lo que suele aparecer en los libros de ciencias económicas. Toda economía debe ser solidaria, el propósito debe ser que con la sumatoria de distintas instituciones que se desarrollan entre sí se llegue a al equidad, a la inclusión de todos", aclara Richards de entrada.
"La economía solidaria suele identificarse en primer término con los micro-emprendimientos, promovidos en general por las agencias públicas y privadas, pero también con la industria recuperada, las cooperativas de trabajo y con lo que se llama comercio justo: la concientización de los consumidores para que compren a precios justos para que los trabajadores tengan buenos sueldos. También es economía popular, es decir, el taxista que es dueño de su taxi, la pareja que tiene su cybercafe, su lavandería o su propio bar. Es toda economía en la que los trabajadores y los dueños son la misma persona. Es la economía de aquellas personas que tienen que trabajar para vivir y su recurso principal es el trabajo", continúa explicando.
Para Richards, uno de los principales problemas que enfrenta la economía actual es la de dar trabajo a todas las personas para achicar las brechas entre ricos y pobres y -lo más importante- acabar con la inequidad. "Alguien le tiene que dar empleo a todos. De alguna manera toda la gente debe tener su dignidad y lo necesario para vivir. Pero esto va más allá de que la gente tenga pan para comer y para vestirse. Necesitan dignidad y en nuestra cultura esto significa empleo. En otra cultura una persona sin empleo puede llegar a tener dignidad, pero en la nuestra no. La dignidad es una necesidad. Yo siempre digo que donde hay una necesidad hay un derecho y donde hay un derecho hay un deber", señala.
¿Quién tiene el deber de que la gente tenga vida digna y trabajo? "Estamos aprendiendo que es un deber que tenemos que asumir entre todos. Ya nos dimos cuenta que el Estado solo no puede ser la garantía. Hubo un tiempo en el que el Estado como última autoridad, tenía la responsabilidad de organizar la sociedad de modo que todo el mundo tuviese empleo. Incluso hay leyes en casi todos los países industrializados en las que dicen que el Estado se compromete a la política de empleo pleno. Pero la verdad es que en la época de la globalización el Estado no puede solo", resume.
¿La solución? "Tiene que haber un pacto social entre empresarios, Estado, activistas, tiene que ser una sumatoria de esfuerzos. La misma empresa tiene que verse como un buen ciudadano que aporta a la sociedad y no sólo busca el máximo de utilidades para sus accionistas. Y eso no es desconocer el papel social de la ganancia. Porque nadie sabe hacer funcionar una empresa sin contabilidad y nadie sabe hacer contabilidad si no hay un excedente –una ganancia- que la empresa produzca. Pero una vez que ese excedente existe, yo tengo, como accionista, que dedicarme a servir al prójimo y eso no estorba a los objetivos de la empresa. Hay que reciclar las ganancias, distribuirlas de una manera mejor. Esa es la gran solución al problema de Keynes para quien la sociedad de mercado es muy inestable y muy injusta porque hay una falla en la circulación del dinero que se para en algún punto y no permite llegar a la equidad", explica Richards.
Este profesor, especializado también en estudios para la paz, subraya que estamos en una época de consensos y que hay que aprovecharla. "En el siglo pasado el capital ganó y los trabajadores perdieron. Ese fue el saldo del siglo XX, pero hoy en día la gente que ganó se da cuenta que no le conviene esa ecuación porque las diferencias sociales llevan a la delincuencia (sin ser inocente, porque muchos se dedican a la delincuencia porque les gusta, dice). Entonces, no le conviene la pobreza, la violencia ni la contaminación. Hoy todos sabemos que hay que solucionar los grandes problemas sociales y cualquier intento serio por superar estos problemas tiene que ser desde la economía solidaria, desde una alternativa positiva", destaca.
Con este panorama, cada día más desolador, "el gran desafío es lograr una economía de mercado que no genere desigualdad y que incluya a todos". La economía de mercado actual genera desigualdad y excluye a mucha gente: a todos cuya fuente de trabajo nadie quiere comprar. "Como dice (el profesor argentino) José Luis Coraggio, hay que resignificar el mercado, para que el mercado se vuelva una institución útil que adoptamos porque nos sirve y en la medida en que no nos sirva la podamos modificar".
Howard Richards es en sí mismo un ejemplo viviente de lo que predica: "recibo una jubilación que viene de ganancias de empresas norteamericanas y como individuo hago mi presupuesto, para ver cómo puedo reciclar mis ingresos todo lo que pueda, al servicio del prójimo. Hay muchas teorías sobre la ética, pero siempre llegan a dos puntos en común: qué haces con tu dinero y qué haces con tu tiempo. Y yo con mi tiempo y mi dinero estoy tratando de -como recomendaría Ghandi- reciclar las ganancias que me tocan para que sirvan para crear trabajo y dignidad para mis vecinos".
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Responsabilidad Social Empresaria
Brasil respira sustentabilidad
Se reproduce un artículo del diario La Nación, del sábado 18 de agosto de 2007 que trata sobre una conferencia internacional en Brasil respecto de R.S.E.
Más de 2000 personas participaron de la Conferencia Internacional 2007 del Instituto Ethos, en San Pablo
La palabra sustentable fue la más mencionada durante la Conferencia Internacional 2007 de la organización social Ethos Empresas y Responsabilidad Social, realizado en la ciudad de San Pablo, Brasil. Empresa sustentable, ciudad sustentable, economía sustentable...
Pero, ¿qué implica exactamente este concepto? La sustentabilidad se construye con una sociedad civil educada, consciente de su papel y organizada, donde la empresa se piense como parte de la solución, donde el ciudadano adquiere un papel de conducción social. Donde las economías son sólidas si la sociedad es exitosa.
Para predicar con el ejemplo, la organización de la conferencia fue sustentable, ya que contó con un equipo de apoyo formado por personas con discapacidad, jóvenes, adultos mayores; espacios accesibles para personas con movilidad reducida; intérpretes de lengua de señas en las mesas redondas y plenarias; material en braille para personas ciegas; material de papel artesanal reciclado, entre otros.
La RSE no es opcional
El Instituto Ethos tiene nueve años de vida, un camino recorrido y de impacto en acciones e investigación de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) en su país. Los Indicadores Ethos para empresas, la Red Ethos de Periodistas, el Programa Tear para empresas, son herramientas que pisan fuerte en muchas compañías.
Más de 2000 personas y referentes mundiales disfrutaron de la conferencia, un espacio de responsabilidad socioambiental.
Uno de los directivos de Ethos, Ricardo Young, enfatizó: "Los desafíos por conseguir en las empresas y sociedades sustentables son: promover la profundización del conocimiento, mediante el desarrollo de herramientas de gestión como los indicadores, el banco de prácticas, los balances sociales; mejorar la capacidad de articulación y profundizar alianzas globales".
Durante la sesión plenaria Agenda Económica para la Sustentabilidad", Simon Zadek, ejecutivo de la ONG AccountAbility, anticipó algunos resultados de un estudio internacional, con 108 países, sobre la relación entre la práctica de la RSE y la competitividad en el mercado internacional. Entre las nuevas reglas planteó que "hay que planear lo inesperado; trabajar con emprendedores y buscar el verdadero Sur sin subestimar economías emergentes". Además, agregó que "lo importante es la capacidad de crear valor, pensar en oportunidades e innovaciones, y reconsiderar las cuestiones ambientales y sociales no como riesgos, sino como grandes oportunidades". Desde su óptica, los líderes deben salir de su zona de confort para encontrar nuevos aliados, nuevas soluciones y también involucrarse en política.
El rol de los medios
En una de las plenarias de la conferencia, editores de O Globo, Folha, Abril y Grupo Estado debatieron frente al público sobre la RSE de los medios de comunicación.
Argumentaron que por lo general las empresas periodísticas no tienen una política de RSE, aunque sí periodistas comprometidos con el tema. En relación con el contenido editorial, consideraron que es importante transformar el hecho social en noticia, ver qué tiene relevancia y merece divulgación.
Pero la principal conclusión fue que los medios no sólo deben difundir la RSE, sino apropiarse de ella en su propia gestión y en el tratamiento ético de la información.
Todo acto de consumo tiene impacto. Y desde el Instituto Akatu, una ONG brasileña, están convencidos de que un consumidor consciente tiene un enorme poder de transformar el mundo. Este poder es ejercido por cada persona en gestos cotidianos de compra de productos y servicios. Cuando estas acciones se tornan colectivas, generan el camino hacia una sociedad económicamente próspera, socialmente justa y ambientalmente sustentable.
El Instituto Akatu afirma que el actual mercado de producción y consumo es insostenible. Para satisfacer las necesidades de agua, materia y energía de más de 6 billones de personas que hoy viven en la Tierra, el hombre consume 20% más de lo que el planeta puede ofrecer.
Para frenar este impacto en Akatu promueven acciones cotidianas para que cualquier persona pueda contribuir a preservar el medio ambiente y mejorar la calidad de vida de todos. Proponen optimizar el uso del agua, evitar la utilización innecesaria de bolsas plásticas, usar racionalmente el papel, reducir el tiempo de baño, planificar las compras.
Por Florencia Saguier
De la Fundación Diario LA NACION
Contactos
www.ethos.org.br
www.akatu.org.br
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/935180
Más de 2000 personas participaron de la Conferencia Internacional 2007 del Instituto Ethos, en San Pablo
La palabra sustentable fue la más mencionada durante la Conferencia Internacional 2007 de la organización social Ethos Empresas y Responsabilidad Social, realizado en la ciudad de San Pablo, Brasil. Empresa sustentable, ciudad sustentable, economía sustentable...
Pero, ¿qué implica exactamente este concepto? La sustentabilidad se construye con una sociedad civil educada, consciente de su papel y organizada, donde la empresa se piense como parte de la solución, donde el ciudadano adquiere un papel de conducción social. Donde las economías son sólidas si la sociedad es exitosa.
Para predicar con el ejemplo, la organización de la conferencia fue sustentable, ya que contó con un equipo de apoyo formado por personas con discapacidad, jóvenes, adultos mayores; espacios accesibles para personas con movilidad reducida; intérpretes de lengua de señas en las mesas redondas y plenarias; material en braille para personas ciegas; material de papel artesanal reciclado, entre otros.
La RSE no es opcional
El Instituto Ethos tiene nueve años de vida, un camino recorrido y de impacto en acciones e investigación de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) en su país. Los Indicadores Ethos para empresas, la Red Ethos de Periodistas, el Programa Tear para empresas, son herramientas que pisan fuerte en muchas compañías.
Más de 2000 personas y referentes mundiales disfrutaron de la conferencia, un espacio de responsabilidad socioambiental.
Uno de los directivos de Ethos, Ricardo Young, enfatizó: "Los desafíos por conseguir en las empresas y sociedades sustentables son: promover la profundización del conocimiento, mediante el desarrollo de herramientas de gestión como los indicadores, el banco de prácticas, los balances sociales; mejorar la capacidad de articulación y profundizar alianzas globales".
Durante la sesión plenaria Agenda Económica para la Sustentabilidad", Simon Zadek, ejecutivo de la ONG AccountAbility, anticipó algunos resultados de un estudio internacional, con 108 países, sobre la relación entre la práctica de la RSE y la competitividad en el mercado internacional. Entre las nuevas reglas planteó que "hay que planear lo inesperado; trabajar con emprendedores y buscar el verdadero Sur sin subestimar economías emergentes". Además, agregó que "lo importante es la capacidad de crear valor, pensar en oportunidades e innovaciones, y reconsiderar las cuestiones ambientales y sociales no como riesgos, sino como grandes oportunidades". Desde su óptica, los líderes deben salir de su zona de confort para encontrar nuevos aliados, nuevas soluciones y también involucrarse en política.
El rol de los medios
En una de las plenarias de la conferencia, editores de O Globo, Folha, Abril y Grupo Estado debatieron frente al público sobre la RSE de los medios de comunicación.
Argumentaron que por lo general las empresas periodísticas no tienen una política de RSE, aunque sí periodistas comprometidos con el tema. En relación con el contenido editorial, consideraron que es importante transformar el hecho social en noticia, ver qué tiene relevancia y merece divulgación.
Pero la principal conclusión fue que los medios no sólo deben difundir la RSE, sino apropiarse de ella en su propia gestión y en el tratamiento ético de la información.
Todo acto de consumo tiene impacto. Y desde el Instituto Akatu, una ONG brasileña, están convencidos de que un consumidor consciente tiene un enorme poder de transformar el mundo. Este poder es ejercido por cada persona en gestos cotidianos de compra de productos y servicios. Cuando estas acciones se tornan colectivas, generan el camino hacia una sociedad económicamente próspera, socialmente justa y ambientalmente sustentable.
El Instituto Akatu afirma que el actual mercado de producción y consumo es insostenible. Para satisfacer las necesidades de agua, materia y energía de más de 6 billones de personas que hoy viven en la Tierra, el hombre consume 20% más de lo que el planeta puede ofrecer.
Para frenar este impacto en Akatu promueven acciones cotidianas para que cualquier persona pueda contribuir a preservar el medio ambiente y mejorar la calidad de vida de todos. Proponen optimizar el uso del agua, evitar la utilización innecesaria de bolsas plásticas, usar racionalmente el papel, reducir el tiempo de baño, planificar las compras.
Por Florencia Saguier
De la Fundación Diario LA NACION
Contactos
www.ethos.org.br
www.akatu.org.br
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/935180
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Responsabilidad Social Empresaria
martes, 28 de agosto de 2007
Crecer con valores. Una empresa con principios no tiene fin
(se reproduce aquí un artículo del diario La Nación que trata sobre un encuentro reciente de hombres de negocio en la Ciudad de Mendoza y que invitamos a compartirlo con Ustedes. Que lo disfruten)
Para crecer con valores
Doscientos hombres de negocios se comprometieron, en Mendoza, a impulsar transparencia y buenas prácticas sociales
MENDOZA.- La ciudad de Mendoza sirvió como plataforma de despegue de un movimiento nacional creado para irradiar a todo el país prácticas comerciales inspiradas en la responsabilidad social empresaria.
Con ese fin, casi 200 hombres de negocios de Rosario, Córdoba, San Juan, Entre Ríos y Mendoza comprometieron su apoyo fundacional a la corriente Empresas en Movimiento hacia la Responsabilidad Social. Sin ser una organización civil, promoverá oportunidades de intercambio de experiencias en buenas prácticas, como la lucha contra el trabajo infantil, la defensa del medio ambiente y los negocios transparentes.
"El objetivo de este movimiento es trabajar para que, entre todos, cambiemos el clima de responsabilidad de la comunidad empresaria argentina", dijo a Comunidad, el coordinador del grupo y dirigente de Valos, Emiliano Fazio.
Una de las novedades es la redacción de un modelo de acuerdo voluntario de ética que pueden suscribir las empresas adherentes al movimiento con sus proveedores y clientes. Entre otros puntos, el pacto propicia que las partes asuman los siguientes compromisos:
Prohibir expresamente pagos o cobros irregulares que tengan como objeto facilitar negocios e influir decisiones en beneficio personal y de la empresa.
Respetar la legislación que prohíbe el trabajo no registrado.
Prohibir el trabajo infantil dentro de las empresas.
Promover el entrenamiento, capacitación y desarrollo del personal.
Cumplir las normas medioambientales de manera de no contaminar con los procesos industriales propios.
Hacer un uso racional de la energía y el agua.
Fomentar el consumo responsable del alcohol y la educación vial.
El presidente de la ONG Moverse de Rosario, Federico Seineldín, sostuvo: "La propuesta busca generar un lugar de reflexión entre los empresarios que piensan que hay otra forma de producir y de consumir. Debemos transmitir que si hacemos las cosas bien construimos capital social y si eso pasa estarán bien nuestros empleados, proveedores, accionistas, el barrio y el gobierno. Nos conviene a todos como sociedad".
Añadió: "Hay que tratar de cambiar algunas cosas del ADN de las modalidades de gestión actuales".
Con el lema Una empresa con principios no tiene final, el grupo lanzó además una campaña de difusión para promover los negocios con valores y el ejercicio de la responsabilidad con la comunidad.
Los organizadores crearon un logotipo semejante al símbolo del infinito, que podrá ser exhibido en los negocios, cartelería, folletos y envoltorios de cada firma que se adhiera. Tiene por objeto "generar una explosión de ética en la comunidad empresarial", para lo que fueron invitadas todas las empresas que "entienden la necesidad de recuperar los valores universales en su forma de hacer negocios".
Entre otros mensajes, con la campaña se exhorta a "negociar con valores porque no existen las empresas exitosas en sociedades deterioradas".
Silvia D´Agostino, presidenta del Consejo Empresario de Entre Ríos, es otra de las fervientes impulsoras del movimiento, porque considera que los hombres de negocios del país "deben involucrarse y ejercer su ciudadanía". En ese orden sostuvo: "Si la gente quiere una provincia, un país o un municipio distinto tiene que trabajar con todas las fuerzas políticas, sociales y económicas, buscando consensos".
Para el titular de Cáritas Mendoza, padre Carlos García, la iniciativa de dar impulso a la responsabilidad social empresaria merece ser apoyada y sostuvo: "La posibilidad de crecer en valores enriquece a todos".
La creación de la red se anunció durante la realización de el Foro Valos 2007, que tuvo como lema El desafío de crecer con valores, y que congregó a 400 hombres de empresa, dirigentes políticos, ONG y profesionales que participaron en mesas de intercambio sobre experiencias de responsabilidad social empresaria.
Por Sergio Dimaría
De la Redacción de LA NACION
Contactos
www.empresasconvalores.org
Para crecer con valores
Doscientos hombres de negocios se comprometieron, en Mendoza, a impulsar transparencia y buenas prácticas sociales
MENDOZA.- La ciudad de Mendoza sirvió como plataforma de despegue de un movimiento nacional creado para irradiar a todo el país prácticas comerciales inspiradas en la responsabilidad social empresaria.
Con ese fin, casi 200 hombres de negocios de Rosario, Córdoba, San Juan, Entre Ríos y Mendoza comprometieron su apoyo fundacional a la corriente Empresas en Movimiento hacia la Responsabilidad Social. Sin ser una organización civil, promoverá oportunidades de intercambio de experiencias en buenas prácticas, como la lucha contra el trabajo infantil, la defensa del medio ambiente y los negocios transparentes.
"El objetivo de este movimiento es trabajar para que, entre todos, cambiemos el clima de responsabilidad de la comunidad empresaria argentina", dijo a Comunidad, el coordinador del grupo y dirigente de Valos, Emiliano Fazio.
Una de las novedades es la redacción de un modelo de acuerdo voluntario de ética que pueden suscribir las empresas adherentes al movimiento con sus proveedores y clientes. Entre otros puntos, el pacto propicia que las partes asuman los siguientes compromisos:
Prohibir expresamente pagos o cobros irregulares que tengan como objeto facilitar negocios e influir decisiones en beneficio personal y de la empresa.
Respetar la legislación que prohíbe el trabajo no registrado.
Prohibir el trabajo infantil dentro de las empresas.
Promover el entrenamiento, capacitación y desarrollo del personal.
Cumplir las normas medioambientales de manera de no contaminar con los procesos industriales propios.
Hacer un uso racional de la energía y el agua.
Fomentar el consumo responsable del alcohol y la educación vial.
El presidente de la ONG Moverse de Rosario, Federico Seineldín, sostuvo: "La propuesta busca generar un lugar de reflexión entre los empresarios que piensan que hay otra forma de producir y de consumir. Debemos transmitir que si hacemos las cosas bien construimos capital social y si eso pasa estarán bien nuestros empleados, proveedores, accionistas, el barrio y el gobierno. Nos conviene a todos como sociedad".
Añadió: "Hay que tratar de cambiar algunas cosas del ADN de las modalidades de gestión actuales".
Con el lema Una empresa con principios no tiene final, el grupo lanzó además una campaña de difusión para promover los negocios con valores y el ejercicio de la responsabilidad con la comunidad.
Los organizadores crearon un logotipo semejante al símbolo del infinito, que podrá ser exhibido en los negocios, cartelería, folletos y envoltorios de cada firma que se adhiera. Tiene por objeto "generar una explosión de ética en la comunidad empresarial", para lo que fueron invitadas todas las empresas que "entienden la necesidad de recuperar los valores universales en su forma de hacer negocios".
Entre otros mensajes, con la campaña se exhorta a "negociar con valores porque no existen las empresas exitosas en sociedades deterioradas".
Silvia D´Agostino, presidenta del Consejo Empresario de Entre Ríos, es otra de las fervientes impulsoras del movimiento, porque considera que los hombres de negocios del país "deben involucrarse y ejercer su ciudadanía". En ese orden sostuvo: "Si la gente quiere una provincia, un país o un municipio distinto tiene que trabajar con todas las fuerzas políticas, sociales y económicas, buscando consensos".
Para el titular de Cáritas Mendoza, padre Carlos García, la iniciativa de dar impulso a la responsabilidad social empresaria merece ser apoyada y sostuvo: "La posibilidad de crecer en valores enriquece a todos".
La creación de la red se anunció durante la realización de el Foro Valos 2007, que tuvo como lema El desafío de crecer con valores, y que congregó a 400 hombres de empresa, dirigentes políticos, ONG y profesionales que participaron en mesas de intercambio sobre experiencias de responsabilidad social empresaria.
Por Sergio Dimaría
De la Redacción de LA NACION
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Responsabilidad Social Empresaria
sábado, 28 de julio de 2007
Energía solidaria
Un auténtico programa de Responsabilidad Social Corporativa
En nuestro tiempo y en cualquier situación, en cada actividad que realicemos debemos imprimirle compromiso, tiempo, inspiración y transpiración. Nada se logra sin ello. Ahora bien para que un programa de Responsabilidad Social Empresaria tenga un desarrollo más pleno es dable sugerir que venga acompañado de la colaboración de los empleados de la Compañía involucrada.
En esta oportunidad abordaremos el programa Energía Solidaria de Repsol YPF. El mismo persigue una triple misión: la responsabilidad frente a la Comunidad, la colaboración de los empleados y el desarrollo del espíritu emprendedor en la sociedad, promoviendo a las ONG (Org. No Gubernamentales) como instrumentadoras de la ejecución de los programas.
En un primer plano, lo que tiene que ver con la responsabilidad frente a la comunidad, Repsol elije cada año una temática en particular a abordar, en particular el año 2006 fue dedicado a la discapacidad, en todas sus facetas. En cada caso la empresa busca que los proyectos sean autosustentables y que sólo cuenten con un gran “empujón” inicial para darles origen, con capacitación, colaboración y fondos, para luego ser perdurables en el tiempo y promuevan el desarrollo integral de la comunidad asistida.
Quien suscribe le tocó participar como colaborador de un Hogar de chicos de Ramos Mejía, encargada de proteger la niñez abandonada y con capacidades especiales. La Fundación YPF donó fondos, empleados de una estación de servicio de la zona de Nuñez aportaron su tiempo y el hogar de chicos propuso el proyecto. Se trató de la conformación de una panadería en la cual trabajaran los mismos chicos y personal del hogar y que ese pan y facturas fabricado sea comercializado en el barrio, permitiendo generar fondos para hacer crecer la panadería, pero sobre todo al hogar, promoviendo el desarrollo integral de las personas con discapacidad que viven en él.
Concluyendo podemos decir que Energía Solidaria es un verdadero programa de Responsabilidad Social Empresaria porque tiene un esquema integral de colaboración corporativa en su conjunto (empresa y empleados), integrando a las organizaciones de la sociedad intermedia (ONG) y generando y recreando un auténtico espíritu emprendedor autosustentable y carente de toda dádiva de corto plazo.
Para más información sugerimos ingresar al siguiente link directo del programa que es: http://www.fundacionypf.org.ar/interno/energiasolidaria.html. En el link enunciado podrán encontrar más detalles sobre este comprometido programa.
Espero este texto nos llame a la reflexión.
Lic. Luciano Daniel Ricchetti
Foro Empresario Argentino
Dir. Area Resp.Social Empresaria
En nuestro tiempo y en cualquier situación, en cada actividad que realicemos debemos imprimirle compromiso, tiempo, inspiración y transpiración. Nada se logra sin ello. Ahora bien para que un programa de Responsabilidad Social Empresaria tenga un desarrollo más pleno es dable sugerir que venga acompañado de la colaboración de los empleados de la Compañía involucrada.
En esta oportunidad abordaremos el programa Energía Solidaria de Repsol YPF. El mismo persigue una triple misión: la responsabilidad frente a la Comunidad, la colaboración de los empleados y el desarrollo del espíritu emprendedor en la sociedad, promoviendo a las ONG (Org. No Gubernamentales) como instrumentadoras de la ejecución de los programas.
En un primer plano, lo que tiene que ver con la responsabilidad frente a la comunidad, Repsol elije cada año una temática en particular a abordar, en particular el año 2006 fue dedicado a la discapacidad, en todas sus facetas. En cada caso la empresa busca que los proyectos sean autosustentables y que sólo cuenten con un gran “empujón” inicial para darles origen, con capacitación, colaboración y fondos, para luego ser perdurables en el tiempo y promuevan el desarrollo integral de la comunidad asistida.
Quien suscribe le tocó participar como colaborador de un Hogar de chicos de Ramos Mejía, encargada de proteger la niñez abandonada y con capacidades especiales. La Fundación YPF donó fondos, empleados de una estación de servicio de la zona de Nuñez aportaron su tiempo y el hogar de chicos propuso el proyecto. Se trató de la conformación de una panadería en la cual trabajaran los mismos chicos y personal del hogar y que ese pan y facturas fabricado sea comercializado en el barrio, permitiendo generar fondos para hacer crecer la panadería, pero sobre todo al hogar, promoviendo el desarrollo integral de las personas con discapacidad que viven en él.
Concluyendo podemos decir que Energía Solidaria es un verdadero programa de Responsabilidad Social Empresaria porque tiene un esquema integral de colaboración corporativa en su conjunto (empresa y empleados), integrando a las organizaciones de la sociedad intermedia (ONG) y generando y recreando un auténtico espíritu emprendedor autosustentable y carente de toda dádiva de corto plazo.
Para más información sugerimos ingresar al siguiente link directo del programa que es: http://www.fundacionypf.org.ar/interno/energiasolidaria.html. En el link enunciado podrán encontrar más detalles sobre este comprometido programa.
Espero este texto nos llame a la reflexión.
Lic. Luciano Daniel Ricchetti
Foro Empresario Argentino
Dir. Area Resp.Social Empresaria
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Responsabilidad Social Empresaria
Introducción al concepto de Responsabilidad Social Empresaria
En nuestro contexto actual de permanentes oscilaciones y cambios es cada vez más importante estar actualizados e informados sobre lo que le pasa a nuestros clientes, proveedores, empleados y por qué no, la comunidad en general.
Es esta comunidad la que día a día reclama más responsabilidad a los diferentes actores que la componen: el Estado, las organizaciones de la sociedad intermedia y a las empresas.
Las compañías tienen como fin primordial generar riqueza para sus accionistas y valor para sus clientes. Pero también en la actualidad deben crear valor para la comunidad y es por este motivo que nace el término Responsabilidad Social Empresaria o Responsabilidad Social Corporativa. Conceptos que son similares. Nos estamos refiriendo a los deberes que tenemos como empresarios en la sociedad actual.
Qué se entiende por esto? Que como empresarios no sólo debemos pagar nuestros impuestos, sino que también tenemos responsablidad en
- Contratar mano de obra en forma legal, capacitarla y pagarla correctamente.
- No dañar el medio ambiente
- Tener una conducta ética frente a la competencia
- Realizar una política coherente con los proveedores
- Vender productos de calidad
- Etc
Luciano Ricchetti
Es esta comunidad la que día a día reclama más responsabilidad a los diferentes actores que la componen: el Estado, las organizaciones de la sociedad intermedia y a las empresas.
Las compañías tienen como fin primordial generar riqueza para sus accionistas y valor para sus clientes. Pero también en la actualidad deben crear valor para la comunidad y es por este motivo que nace el término Responsabilidad Social Empresaria o Responsabilidad Social Corporativa. Conceptos que son similares. Nos estamos refiriendo a los deberes que tenemos como empresarios en la sociedad actual.
Qué se entiende por esto? Que como empresarios no sólo debemos pagar nuestros impuestos, sino que también tenemos responsablidad en
- Contratar mano de obra en forma legal, capacitarla y pagarla correctamente.
- No dañar el medio ambiente
- Tener una conducta ética frente a la competencia
- Realizar una política coherente con los proveedores
- Vender productos de calidad
- Etc
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